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Vivimos rodeados de opciones. Cambiamos de serie, de música, de restaurante… y a veces también de té. Probamos una mezcla nueva, luego otra, y otra más. Pero llega un momento —casi sin darnos cuenta— en que el cuerpo pide algo distinto: no más estímulo, sino constancia.
Un té que no sorprenda cada día, sino que acompañe.
Un té que esté ahí, sin hacerse notar demasiado.

En NamasTé lo vemos a menudo: clientes que ya no buscan el último sabor, sino el té de diario. Ese que se prepara casi sin pensar, que encaja en la rutina y que, precisamente por eso, se vuelve imprescindible.

Cuando el té deja de ser novedad y pasa a ser costumbre

Hay una diferencia importante entre «probar té» y «vivir con él».
El primero es curioso, cambiante, explorador. El segundo es tranquilo, fiel, íntimo.

El té que te acompaña cada día no tiene que impresionar. No tiene que explicar nada. Tiene que funcionar.
Encajar con tu ritmo, con tus horarios, con tu forma de vivir.

Por eso no necesitas veinte tés distintos para disfrutar del té. A veces, con tres bien elegidos, cubres todo el día… y lo haces mejor.

Elegir el Té de tu vida por NamasTé Infusiones

Mañanas frías: empezar con algo que te sostenga

Las mañanas, sobre todo en otoño e invierno, piden cuerpo.
No un golpe brusco, sino una sensación clara de arranque. Algo que caliente por dentro y te ayude a entrar en el día con los pies en el suelo.

Para ese momento, un té negro con carácter y dulzor natural es una elección sensata.
El Té negro Ponche de Almendras  es un buen ejemplo de té pensado para ese uso cotidiano.

La base de té negro de Ceilán aporta fuerza; la almendra, la manzana, la canela y la vainilla redondean el conjunto. Es un té con cuerpo, con notas cálidas y ligeramente golosas, que no cansa ni satura. Funciona especialmente bien con un poco de leche o bebida vegetal, convirtiéndose casi en un desayuno líquido para los días fríos.

Este no es un té para pensar demasiado. Es un té para arrancar el día.

Té negro Ponche con Almendras - NamasTé Infusiones

Después de comer: algo que acompañe, no que pese

Hay un momento delicado en el día: el de después de comer.
Ni mañana ni noche. Un espacio intermedio donde apetece algo que ayude a hacer la digestión y, al mismo tiempo, prepare el cuerpo para la tarde.

Aquí entran en juego los tés más fermentados, con perfiles frescos y equilibrados.
El Té rojo Pu-Erh Limón Menta cumple muy bien esa función.

El Pu-Erh aporta profundidad y esa sensación característica de “ordenar” el cuerpo tras la comida. El limón añade un punto cítrico que limpia el paladar, y la menta refresca sin dominar.
No es un té llamativo, y ahí está su virtud. Es un té que acompaña sin interrumpir el ritmo del día.

Ideal para quien trabaja, para quien vuelve a la calle, o simplemente para quien no quiere quedarse anclado en la sobremesa.

Té Rojo PuErh para la tarde - NamasTé

Al caer la tarde: bajar el ritmo sin renunciar al sabor

Cuando el día empieza a cerrarse, el cuerpo lo sabe antes que la cabeza.
Ya no apetece estimulación, pero sí algo que reconforte. Algo caliente, especiado, envolvente. Algo que marque el paso hacia la noche.

Aquí el rooibos tiene todo el sentido.
Y dentro de los rooibos, aquellos que tienen estructura y profundidad, no simples notas dulces.

El Rooibos Masala es una mezcla pensada para ese momento. Especias bien integradas, sabor redondo, sin estridencias. No tiene teína, pero no es plano. No excita, pero tampoco aburre.

Preparado con calma, solo o con un chorrito de bebida vegetal, se convierte en una forma natural de cerrar el día. Una especie de punto final amable y reconfortante.

Rooibos para la tarde - NamasTé Infusiones

Elegir menos, disfrutar más

Cambiar de té cada semana puede parecer interesante, pero a largo plazo agota.
Elegir bien —y mantener— libera. Cuando encuentras un té que encaja contigo en un momento concreto del día, lo reconoces enseguida. Se vuelve familiar. Y en esa familiaridad aparece algo importante: el descanso.

No se trata de renunciar a la curiosidad, sino de entender que el placer también está en lo conocido. En repetir. En dominar un sabor hasta que forma parte de ti. El té como acompañante cotidiano.

En NamasTé defendemos una forma de beber té que no necesita discurso.

El té no tiene que cambiarte la vida. Tiene que acompañarla.

Té como acompañamiento diario - NamasTé Ifusiones

Por eso creemos en los tés de diario. En los que vuelven. En los que eliges una y otra vez sin dudar.
– Un té por la mañana que te arranca.
– Uno después de comer que te recoloca.
– Y otro al final del día que te recoge.

No necesitas más. A veces, elegir bien es simplemente dejar de cambiar tanto.

Si quieres descubrir cuál puede ser tu trío cotidiano, en nuestra tienda —física y online— te ayudamos a encontrarlo sin prisas, sin empujarte a probarlo todo. Porque el buen té no se busca cada semana. Se reconoce… y se queda.

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